Papa...¿eres tu?

  Localidad Desconocida

Cuando lo vi parado frente a mí, no lo pude creer, llevaba años sin verlo, se había ido cuando apenas era un cahamaquillo, corriendo descalzo en los senderos de tierra del pueblo, sin playera y con un desgastado short de color verde.

Hoy, me encuentra convertido en un hombre, con el morral colgando a un costado, el machete del otro, con mi pumpo, sombrero, zapatos y ropa de trabajo, con el sudor que se resbala en la piel, cuando se trabaja en el campo.

Deseaba llorar, pero me aguante las lágrimas y parpadee mas de una vez para quitar lo vidrioso de mis ojos, fueron unos segundos en silencio, en el aterdecer de aquel camino solitario, entre la comunidad y las tierras ejidales, solo el sonido de la cigarra, del grillo, del sapo y de los pajaros se escuchaba, hasta que él pronuncio algo:

-Hijo mio- Solo eso necesitó, para que me quebrara como una rama de arbol seca, de mis labios partidos por la sed y el calor, se escapó aquella palabra, que llevaba años guardada:

-Padre- Y corrí como un chiquillo a sus brazos, con la alegria de ver, al que ya creías muerto.

-He venido a verte, para pedirte disculpas por dejarte ya hace muchos años-
No dije nada, solo sollazaba en su hombro, muchas veces me imagine este momento, en ellos despreciaba a mi padre, lo hacía a un lado o de plano nos dabamos a los golpes. Que distinta era la realidad, del pensamiento enojado de un hijo.

-Hijo, has crecido, quiero ver a tu familia, pero antes necesito que me acompañes, tengo que traer a un compañero, me esta esperando a unos cuantos pasos, por ese sendero-

Asentí sin responder y lo seguí, pero las palabras de mi madre y de la abuela resonaron en mi cabeza, "tu 'apa se fue pa' otras tierras con otra mujer, era egoista el condenado, siempre buscando pleito, yo creo que ya ha de estar muerto", las dudas rondaban en mi mente...

-Oye 'apa ¿Qué paso con Fito, el amigo que se fue contigo al norte?

-Nos esta esperando, el vino conmigo-Volteó a verme con una sonrisa y le respondí de la misma forma.

Ante esa respuesta, esepere a que se volteara. Una lagrima se resbaló por mi mejilla y se mezcló con la suciedad de mi piel, lo sabía, era demasiado bueno para ser verdad. Fito era el perro de mi vecina Carmelita, según las malas lenguas, mi padre se había ido solo o con otra mujer, hacía saber donde. Mire hacía sus pies y descubrí lo que ya me imaginaba, los pies de mi padre, estaban al revés.

Camine un poco mas lento y haciendo a un lado la rabia, me quite la camisa y me la coloqué al revés, luego desenvaine mi machete, alente el paso y saque mi pene del pantalón, para salpicar con orín la hoja de mi arma. Al parecer lo olió, por que también alentó un poco el paso, pero sin voltearme a ver.

"Hija de su chinga madre" pensé. "A mi nadie me engaña, nadie juega con mis sentimientos y menos la maldita Tishanila". Hora de vengarme, levanté mi arma y me preparé para lo peor.

-¡Yo no soy tu pendejo!- Grité con rabia y dejé que mi machete descendiera, sentí que la hoja se hundía en la carne, mientras que mi "padre" pegaba un grito espantoso, como acompañado por muchas voces. La miserable tomó la forma de lo que es, una enviada del maligno, se volvió humo y se separó de mi arma, para convertirse ya lejos de mi alcance, en mujer, con furia en su mirada, se abalanzó hacía mi e intentó atacarme, pero a unos cuantos centimetros de mí, la maligna se detuvo.
-¡Vos que eres pendeja, me puse la camisa al revés!- Otro machetazo le acompañó a mis palabras y nuevamente sentí atravesar carne, pero sin sangre, solo dolor, pues la maldita gritó otra vez, llovieron miles de malas palabras y maldiciones de mi boca, no era la primera vez en que aquella desgraciada jugaba conmigo, pero en esta ocasión, se había pasado de la raya.

Mas machetazos y luego no sentí nada, la tisigua se había ido y yo estaba solo, cansado por el esfuerzo y algo desorientado, mas bien perdido en la profundidad del monte.

Me encamine pa' mi rumbo, molesto, con el machete en mano oliendo a orines y la camisa al revés. Nuevamente solo por aquel sendero viejo, con el anochecer pisandome los talones, lagrimas de rabia y de tristeza resbalando por mis mejillas mugrientas, llorando por aquel que se presentó como espejismo, pero que nunca regresaría.

La Tishanila es un ser capaz de tomar la forma de cualquier persona, su forma mas conocida es el de una mujer, que aparece con los pies al reves. Para saber más te invitamos a leer a la mala mujer y proximamente la descripción de la Tishanila.

Fragmento de uno de mis borradores
Autor: Luis C. Pérez

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