La Mala Mujer de Copainala
Corría el mes de febrero del año 1964, el pueblo de Copainalá, descansaba bajo las sombras de la noche, era el día de San Valentín o también conocido como día de los enamorados. En ese día festivo, por la noche, los enamorados recorrían las calles y empedradas del pueblo, bañados por la oscuridad de la noche, algunos con guitarra en mano para llevar serenata a la enamorada y otros, simplemente esperando en esquinas o lugares clave, para encontrarse con la novia.
A la orilla del pueblo, hacía el lado poniente, se sitúa el río Zacalapa, donde en esos tiempos corrían las aguas cristalinas que bañaban la tierra y enverdecían el paisaje, también donde el pueblo aprovechaba la frescura del agua para sus necesidades. Cerca del río se encuentra un árbol de ámate, muy conocido por los locales, ya que sus grandes ramas hacían sombra en el día, que los caminantes podían aprovechar para refrescarse, pero por la noche el árbol creaba una sombra siniestra que era parte del misterio nocturno y donde se entretejían muchas historias inexplicables. Una de estas leyendas era la de la Mala Mujer(1), las experiencias y anécdotas, de trasnochadores, parranderos y uno que otro borracho, son testimonios orales de aquel misterioso ser, que llenaba de miedo el corazón de los hombres. Deja que te cuente una de esas historias, para que entiendas la razón del miedo, al estar por aquellos rumbos.
A pesar de que la mayoría de hombres trataban de evitar la zona del ámate, había unos cuantos, que se atrevían a pasar esa ruta, por necesidad, valentía o estupidez. "Quino" que mas bien se llamaba Joaquín, pero así lo conocían en todas partes, era de aquellos hombres, que podía andar por esos rumbos a altas horas de la noche y hasta alardear de haberse quedado algo de tiempo en el lugar maldito, sin que nada malo le pasara.
Era el día de los enamorados y había llegado la noche, se escuchaba la algarabía en todas partes, las casas continuaban iluminadas y el aire de la noche fresca, traía consigo las melodías y palabras de amor, que cada hombre dedicaba a su enamorada. "Quino" plancho bien su pantalón y su camisa, para verse muy elegante al encontrarse con su novia, se despidió de sus padres, tomo su guitarra y salió de su casa revisando los últimos detalles, empezó a andar entre calles llenas de romance, con el saludo de los conocidos, las risas de los niños que aprovechaban el desvelo adulto y el chisme de las comadres o compadres que sacaban sillas, mesas o bancas, para ver el peregrinar de las parejas. En el camino, "Quino" sintió el antojo del humo de un buen tabaco, se relamió sutilmente los labios y busco entre sus bolsillos, "perfecto" pensó, cuando sus dedos dieron con tan anhelado premio, se detuvo un rato para elegir el lugar donde degustaría su tabaco, sabía que su gusto por el cigarro, era un secreto que mantenía muy bien guardado, por lo que solo se le ocurrió un lugar, aquel donde nadie llegaría a verlo.
Las ramas del tan temido ámate se mecían con la suave brisa, "Quino" inmediatamente encendió su cigarro, checo el reloj y noto que había tiempo suficiente para probarlo con calma, se sentó en una piedra cercana y disfruto de la soledad, de la imagen de un pueblo alegre y del humo del cigarro. En unos minutos había terminado y solo esperaba a que el aroma se alejara, tomo su guitarra, eligió una de las canciones de moda en su repertorio y comenzó a tocar, a excepción de los insectos, las melodías de "Quino" eran el único sonido que provenía de aquella zona solitaria.
A lo lejos noto que una persona se acercaba a él, por las suaves curvas en su contorno se trataba sin duda alguna de una mujer joven, cual fue la sorpresa del enamorado, al ver que la mujer que se acercaba era nada menos que su amada, sonrió al verla, la mujer parecía conocerlo mejor de lo que esperaba y lo había encontrado en el lugar donde casa nadie se atrevía a ir, dejo a un costado el instrumento y la recibió con un beso apasionado, la escasa luz de la luna escondía aquellos besos y caricias que se elevaban cada vez mas de tono. La enamorada aparto sus labios y observo los ojos de su amante, él intento decir algo, pero ella coloco un dedo en sus labios, invitándolo a no decir nada, tomo su mano y le dio a entender que lo siguiera, "Quino" no opuso resistencia, camino con la mujer por una vereda que lleva a las rancherías y mas allá a un cerro. El enamorado continuaba dando besos y caricias sin preguntar por el rumbo, la mujer correspondía una que otra muestra de cariño, pero generalmente se reía o aplaudía por los cariños del amante.
Cuando "Quino" vio que el camino era más accidentado y que por ese rumbo ya casi no conocía, empezó a tener ciertas dudas y a preguntar por el destino, la dama no respondía solo sonreía. "Quino" opuso resistencia al avance, en el momento en que algunas espinas lo lastimaron, aún así la fuerza de su novia era superior, por lo que era arrastrado en la subida, haciendo que se lastimara mas, entendió que aquella mujer no era su novia, era algo diferente, las invocaciones a los santos, no tardaron en salir de sus labios, mientras forcejeaba con la mujer, quien ponía un aspecto cada vez mas furioso, en el arrastre pudo ver que se dirigía a una cueva, "Quino" no lo pensó más, uso las fuerzas que aún le quedaban y con un fuerte tirón, se separo de aquel ser, el empuje lo hizo caer, golpeándose con fuerza en el suelo. Al abrir los ojos se puso blanco del susto, cuando vio los pies de la mujer que se encontraban al revés, los talones donde iban los dedos y viceversa, demonios...."La Mala Mujer". Inmediatamente invoco al todo poderoso, acompañando su nombre con insultos y gritos a aquel ser, la Mala Mujer no se acerco mas al joven, solo se reía a grandes carcajadas y aplaudía la valentía del muchacho que no paraba de hablar, entre risas se fue alejando, como si flotara en el camino accidentado, en un punto "Quino" observo algo que no podía creer aquella mujer, se volvió una enorme serpiente que se adentro camino a la cueva.
Luego de tantas emociones el joven se sintió mareado y vomito, rebusco en sus bolsillos por otro cigarro, pero no encontró nada, el camino se le hizo cada vez más conocido y aquellas espinas que lo habían lastimando desaparecieron, como pudo se levanto y volvió por la ruta hacía el pueblo, estaba algo cerca el amanecer, para cuando cruzo por las rancherías, pensó en lo preocupada que estaría su familia y la regañada que le daría su novia por no aparecerse, lo que le preguntarían cuando lo vieran los moretones, cortadas, raspones, la ropa sucia y al no llevar la guitarra. Una voz llamo su atención, un campesino conocido venía a caballo por la vereda, le ofreció llevarlo al pueblo, "Quino" se sintió aliviado cuando pudo descansar los pies, el campesino curioso, pregunto por el aspecto del joven, él cual solo acertó a responder..."Fue la mala mujer", para luego quedar dormido.
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| Arbol de Amate |
Adaptación propia de la leyenda del sombrerudo de copainalá.
Perteneciente a las historias del libro,
Las historias de mi pueblo: Copainalá
(Este libro es un proyecto de mi autoría, que aun se encuentra en desarrollo)
Leyenda Original extraida de:
http://www.copainalachis.es.tl/Leyendas-y-Cuentos.htm
Imagen: http://www.malinalcodesconocido.blogspot.com



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