El Sombrerudo de Copainala
Copainalá, Chiapas
Martín vino corriendo para presumirme su nuevo trompo, intento hacer algunos trucos y jugamos como si fuera de los dos, el encanto termino hasta que sus padres lo llamaron, por un momento me dieron ganas de pedírselo prestado, pero sabía que por ser nuevo, no me lo prestaría. Me senté en el pórtico todo triste, acariciando a mi perro, mi abuelo se mecía en la hamaca suavemente, creí que estaba dormido, hasta que me pregunto que me pasaba.
-¿Qué tienes hijo? ¿Por qué estas triste?- No me salían las palabras para responderle, pero después de un breve silencio, fluyeron algo melancólicas.
-Desearía tener un trompo abuelo...uno como el de Martín, colorido y bonito, pero no tengo dinero para comprarlo en la tienda- El viejo se sonrió y detuvo su vaivén, mirándome algo serio.
-Las cosas se ganan hijo, no se obtienen nada mas así o ¿harías lo mismo que hizo José ya hace algunos años?
-¿Quien es José abuelo?-
La tarde caía lentamente y sabía que de esos labios arrugados por el tiempo, saldría un mar de sabiduría, callé, como siempre que me hablaba el anciano, los demás ruidos parecían ya lejanos. El viejo se sentó en la hamaca, relamió sus labios y me miro directo a los ojos.
José era un buen muchacho, pero si tenía un defecto, era el ser ambicioso, deseaba tener muchas cosas, pero en este pueblo, esas cosas no se pueden coseguir así nada mas. Escucho alguna vez la historia del Sombrerudo, aquella que contaban nuestros ancestros zoques. Se dice que el cerro son sus dominios, los conoce como la palma de su mano, allí tiene su casa, mas bien su mansión o algo parecido, si lo llamas, con gusto acudirá a ti, para darte dinero.
José emocionado por el hecho de conseguir dinero fácil , se dirigió al cerro, allí lo llamo, gritando que se le apareciera. A la lejanía un hombre alto venía caminando, con un gran sombrero, pensarías si lo hubieras visto, que era un campesino cualquiera, pero claro que no, era imponente el condenado.
-Me dijeron que dabas dinero y a eso vine- dijo José algo precipitado, tenía miedo y estaba nervioso pero no lo quería demostrar.
-Jajajaja claro que doy dinero, dime José...¿cuanto necesitas, dime que quieres?- Pregunto con una voz grave y penetrante. José quedo helado, pero lo que acordaron ese día allá por los montes, eso se lo llevo a la tumba José. Lo que se cuenta, es que José jamas pudo verle el rostro a aquel hombre.
Paso el tiempo y José tenía ganado, tierras y varias cosas, pero por alguna razón, no se le veía tan feliz, se le veía desgastado, con ropa humilde y una casa con fachada simple y austera, los que entraron a la casa, dicen que adentro era un palacio, por los objetos que tenía, pero había "algo" que a nadie le gustaba. José tenía dinero era cierto, pero paso muy desapercibido por nosotros, se fue a vivir lejos del pueblo, allá en la colina, ya casi nadie lo iba a ver y cuando bajaba era para ver sus negocios.
Cierto día, uno de los campesinos subía la vereda hacía la colina, en el camino iba José, con un paso lento y ligero.
-Buen día José- Dijo el campesino y se aproximó a este. José no respondió el saludo, pero el campesino no le dio importancia
-Esta fresco el día de hoy ¿A donde vas?- Pregunto el campesino nuevamente, intentando sacar conversación al compañero callado.
-Voy allá arriba- Respondió y señalo al punto mas alto del monte.
-¿Hasta allá? A su...pero esta relejos...¿Que harás allá?- El campesino miro a José con expresión de duda. José no respondía, parecía perdido en sus pensamientos, como si continuara caminando solo. Después de varios pasos sin responder, hablo:
-Voy a liquidar una deuda- Varios pasos mas y José tomo el camino mas estrecho,que iba a la colina, el campesino se despidió pese a no recibir respuesta, se fue con la duda de la actitud del hombre.
Mas tarde el campesino regresaba de su jornada, el clima continuaba fresco y había algo de aire, se detuvo en el camino donde despidió a José, solo para recordar que mas allá, ya eran tierras del Sombrerudo, se santiguo asustado y continuo su camino, no anduvo mucho cuando escucho una voz proveniente del monte, el grito era de un arriero moviendo a los animales.
El hombre, motivado por su curiosidad se salió del camino real y se acercó a la cerca para ver mejor, a lo lejos un hombre alto, delgado y cubierto por un gran sombrero, cabalgaba en dirección a la colina, arriando a sus animales. El campesino quedo paralizado al ver la figura del Sombrerudo tan cerca, a lo lejos vio a un grupo de mulas con mucha carga a quienes les gritaba y pegaba el desgraciado, al pasar la vista y parpadear, vio una imagen que le horrorizo aun mas, aquellas que parecían mulas, eran hombres y entre ellas iba José, cargando muchas cosas en la espalda, herido por los golpes propinados y con la mirada perdida.
Al poco rato se perdieron entre la maleza, el hombre perdió el susto y se regreso corriendo al pueblo, donde contó lo sucedido.
Unos dos días despues encontraron a José muerto en su casa, al parecer ya llevaba algo de tiempo que había fallecido, pero como nadie lo visitaba tardaron en darse cuenta, por lo que dicen que el campesino hablo con José, cuando el ya estaba muerto.
Las personas cuentan, que cuando el Sombrerudo te da dinero o algo, a cambio le debes servir como mula de carga una vez que hayas muerto, por lo que no es raro encontrarse a algunos compañeros que fueron ricos, caminando rumbo al cerro, van a saldar su deuda, con aquel con quien hicieron pacto.
Adaptación: Luis C. Perez
la leyenda del sombrerudo de copainalá.
la leyenda del sombrerudo de copainalá.
Perteneciente a las historias del libro,
Las historias de mi pueblo: Copainalá
(Este libro es un proyecto, que aun se encuentra en desarrollo)
Fuente de la leyenda
http://riie.com.mx/?a=67518
Imagen
Extraido de la web, autor desconocido
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Extraido de la web, autor desconocido




Muy buena Historia, nunca antes la había escuchado. Gracias por tu tiempo. Saludos¡¡¡
ResponderEliminares una de las mejores leyendas que he escuchado. excelente, pobre jose...
ResponderEliminarmmmmmmmm el sombrerudo claro, era el diablo señores!! es x eso que nunca pudo verle el rostro n¿y le dio todo lo q quería.. después se lo llevo a la tumba...... mmmm mas que ciert, n solo un cuentoo!1 digamos el satán le hizo el cuento jeje
ResponderEliminarmuy buen relato de esta leyenda saludos....
ResponderEliminarMuy beunas leyendas hombre, me ha encantada. Creo que la leí en Forjando mundos pero no me acuerdo
ResponderEliminarExcelente historia. Gracias
ResponderEliminarxiomara
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